Separar lo importante de lo accesorio.
Antes de lanzar más acciones, se define qué necesita realmente la empresa en este momento.
Veinte años dirigiendo marketing y áreas comerciales en organizaciones internacionales, ahora al servicio de empresas familiares y pymes españolas que necesitan claridad, foco y decisiones conectadas con negocio.
Muchas empresas ya tienen producto, clientes, canales, proveedores y actividad comercial. El salto no está en añadir más ruido, sino en ordenar prioridades, decidir qué tiene sentido hacer ahora y conectar cada acción con ventas, margen, reputación y crecimiento.
Antes de lanzar más acciones, se define qué necesita realmente la empresa en este momento.
Marketing, ventas, comunicación, margen y recursos dejan de analizarse por separado.
La empresa accede a criterio senior sin asumir una contratación directiva a tiempo completo.
La ejecución importa, pero solo cuando responde a una dirección clara. Antes de decidir campañas, canales o proveedores, hay que entender el negocio, el momento de la empresa y el objetivo comercial.
Objetivos, márgenes, clientes, mercado, momento real de la empresa y presión comercial.
Qué hacer, qué no hacer, en qué orden actuar, qué mensaje sostener y dónde invertir.
Campañas, canales, contenidos, lanzamientos y proveedores coordinados bajo una misma lógica.
No es un paquete cerrado de marketing digital. Es dirección de marketing aplicada a las áreas que la empresa realmente necesita en cada etapa.
Posicionamiento, prioridades, plan de acción y criterio de inversión.
Web, campañas, contenidos y canales digitales subordinados a la estrategia.
Propuesta, mensaje, calendario y coordinación de salida al mercado.
Lectura de cliente, competencia, barreras de compra y oportunidades reales.
Acciones para activar demanda y apoyar ventas sin erosionar valor.
Materiales, punto de venta, canal, distribución y apoyo directo al equipo comercial.
Dirección de agencias y especialistas para evitar acciones desconectadas.
Revisión periódica de prioridades, resultados y decisiones con la dirección general.
No todas las empresas necesitan contratar un director de marketing a tiempo completo. Pero muchas sí necesitan ese criterio para ordenar prioridades, coordinar proveedores y tomar mejores decisiones.
La agencia ejecuta una parte. La dirección de marketing decide el conjunto, ordena prioridades y conecta la actividad con el negocio.
Situación actual, prioridades, presupuesto, proveedores y objetivo de negocio.
Identificación de oportunidades y decisiones que conviene ordenar primero.
Definición de qué hacer, qué detener, qué coordinar y qué resultado debe perseguirse.
Coordinación de acciones, proveedores y revisiones periódicas con criterio directivo.
Nuestra implicación se ajusta al ritmo al que quieras escalar. Tú eliges el nivel de compromiso.
Equivalente a 1 día al mes, con línea directa a gerencia. Para auditar y mantener el rumbo estratégico del equipo actual.
Equivalente a 1 día por semana. Liderazgo directo sobre tus agencias y tu equipo interno.
Equivalente a 2 días por semana. Participación en el Comité de Dirección, reestructuraciones profundas o lanzamientos. Incluye una visita presencial trimestral, ampliable a frecuencia mensual sin coste adicional (desplazamiento y alojamiento a cargo del cliente).
Al margen del nivel elegido, parte de nuestra retribución se vincula al éxito real de la estrategia. Las condiciones concretas de este componente variable se acuerdan en la propuesta, adaptadas al sector y a la situación específica de cada empresa.
Dos realidades distintas con una misma necesidad: criterio senior para ordenar decisiones, proteger recursos y conectar marketing con negocio.
En una empresa familiar, el marketing no es solo captación. Cada decisión toca reputación, clientes históricos, continuidad e identidad. El trabajo empieza por entender la historia de la empresa antes de proponer nada nuevo.
Hay presupuesto en juego, equipo comercial esperando resultados y decisiones que afectan al margen. No se trata de sumar más acciones, sino de tener un criterio claro sobre cuáles tienen sentido ahora.
Más de veinte años dirigiendo marketing y áreas comerciales en multinacionales europeas, tanto en entornos B2B como B2C, con experiencia en España, Reino Unido y Latinoamérica.
Esta trayectoria se construyó gestionando presupuestos, equipos y decisiones donde cada acción de marketing debía justificarse en resultado de negocio, no en percepción.
Esa misma disciplina se aplica ahora a una escala distinta: la de la empresa familiar y la pyme, donde los recursos son más ajustados pero el criterio necesario para tomar buenas decisiones es exactamente el mismo.
La inversión depende del nivel de compromiso que necesite tu empresa: desde una supervisión puntual, de un día al mes, hasta una inmersión completa en el día a día del negocio. La modalidad concreta se define tras la llamada inicial de 20 minutos, a partir de un diagnóstico real de tu situación.
El trabajo es remoto. El nivel de mayor implicación (Inmersión) incluye una visita presencial trimestral a las instalaciones del cliente, ampliable de forma opcional a frecuencia mensual sin coste adicional. En todos los casos, los gastos de desplazamiento y alojamiento corren a cargo del cliente.
Una agencia ejecuta una especialidad concreta (redes, anuncios, SEO). Esto es dirección: decidimos qué hacer, en qué orden, con qué recursos, y coordinamos a tus agencias y proveedores bajo un mismo criterio conectado con el negocio.
Con una conversación de 20 minutos, sin compromiso, para entender la situación real de la empresa antes de proponer nada.
El foco son empresas familiares y pymes españolas en crecimiento, en entornos B2B y B2C. La experiencia previa cubre múltiples sectores; el diagnóstico inicial determina si hay encaje real.
Sin compromiso y sin una propuesta cerrada de antemano. El objetivo es entender la situación real de la empresa antes de recomendar nada: una primera lectura directiva, clara y útil.
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